Angeles Peña Photography

AGUAS DE MONTAÑA

Trabajo en proceso

(2016 - a la fecha)


Sobre fuerzas que moldean la tierra

Texto por Roma Bernardele



En su ensayo Sobre lo Bello y lo Sublime, Kant introduce la idea de lo sublime como una mezcla de displacer y agrado, y la diferencia de lo bello. Mientras el placer tranquilo de lo bello distiende, lo sublime produce un placer unido al terror y genera tensión. Mientras lo bello encanta, lo sublime conmueve. Lo sublime ha de ser siempre grande, dice Kant, “una gran altura es tan sublime como una profundidad”.


Ángeles, obsesionada con el agua y con el invierno, en la soledad de la cordillera, se atreve a ir en busca de lo sublime. Se aparta de lo bello de las postales patagónicas donde se combinan valles floridos con picos nevados y lagos, para encontrarse con una belleza sombría, inmensa, que revela las potencias que exceden al hombre, que suenan a trueno y tormenta.
Su obra parte de la observación minuciosa del elemento agua: en todo su recorrido, en todos sus estados. Para hacerlo, realiza verdaderas peregrinaciones por extensos campos de hielo y cordones de glaciares. Sale a la montaña, camina, camina, a veces decenas de kilómetros, por senderos de glaciares, por interiores de cuevas, sola, con el equipo a cuestas, en busca de estos encuentros, con cascadas, con trozos de hielo que son como joyas, como tesoros de la tierra que hoy están, pero no sabemos hasta cuándo. Una piedra que se sostiene pero que puede caer en cualquier momento. En ese instante, donde se cruzan lo efímero y lo eterno, toma Ángeles sus fotografías. Fotografías que son intuiciones de un relato que la misma tierra nos cuenta sobre las fuerzas que la moldean.


Una diferencia fundamental entre lo bello y lo sublime está dada por la presencia o ausencia de forma. Lo bello atañe a la forma del objeto, que consiste en la limitación, mientras que lo sublime, por el contrario “se hallará en un objeto desprovisto de forma”. Esta ausencia se ve muy bien en la obra de Ángeles. En sus fotografías no hay puntos de referencia; en un coqueteo con las escalas, nunca se sabe bien el tamaño ni la forma de las cosas, juega con las similitudes del agua en diferentes estados y confunde al espectador. Una silueta de montaña que pueden ser unas olas del mar. Una cascada que puede ser una tempestad.


Noche, nostalgia, mucha nostalgia, melancolía, paraíso perdido, querer que todo esté así para siempre. Una corriente subterránea de ideas románticas transita por la obra de Ángeles, poniendo de manifiesto ese temor profundo venido del fondo del universo de saber que el paisaje de siempre ya no será.




MOUNTAIN WATER

Work in progress

(2016 - to date)

On earth molding forces

Text by Roma Bernardele

In his essay on the feeling of the beautiful and the sublime, Kant introduces the idea that the sublime is a combination of disgust and pleasure, and he sets it apart from beauty. While the quiet pleasure of beauty is calming, the sublime produces pleasure combined with terror, it creates tension. While beauty delights, the sublime moves. The sublime must always be great, Kant says, “a great height is just as sublime as a great depth.”

Her obsession with water and winter takes Ángeles to the mountain range, where she dares to search for the sublime. She distances herself from the beautiful Patagonian postcards, where valleys filled with flowers lie among lakes and snowy mountain peaks, to find a more somber, more immense beauty, which reveals thundering, stormy forces greater than Man.

Her work is based on a thorough observation of the water element, it follows its path and its different states. This is what moves Ángeles to go on long walks through the vast Patagonian ice fields and glaciers. Out in the mountain, she walks and walks, sometimes for several kilometers, through glacier paths, inside caves, alone with her equipment, in search of these encounters with cascades, ice blocks gifted to us by nature, but who knows for how long, or a rock that might fall at any second. At this instant, when the fleeting and the eternal cross paths, is when Ángeles snaps her pictures. Pictures which are instinctively taken to tell the tale that the land narrates through its molding forces.

A fundamental difference between the beautiful and the sublime lies in the presence or absence of shape. Beauty can be found in the shape of an object, whereas the sublime “appears in shapeless objects.” This absence of shape is clearly depicted in Ángeles’ work. Her photographs have no reference points, as she flirts with scales, the shape or size of her objects are unknown. She misleads spectators with the similarities of water in its different states. The outline of a mountain resembles the shape of a wave, a cascade could be a storm.

Darkness, nostalgia, more nostalgia, melancholy, paradise lost, a resistance to change. An undercurrent of romantic ideas runs through Ángeles’ work, manifesting a deep fear coming from the bottom of the universe, which is knowing that what has always been will eventually disappear.

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